El pasado sábado 25 de marzo tuvimos probablemente el mejor plan de lo que llevamos de año. Un plan al que no le faltó de nada: alegría, juegos, fútbol, cultura, amistad y buena comida. Vinieron desde Ferrol varias familias del Club Roiba a pasar el día con nosotros. Sobre la mesa el plan era perfecto y la realidad no defraudó al papel.

Comenzando por todo lo alto, tuvimos una Misa en una capilla de la Catedral celebrada por el antiguo capellán de Senra. A algunos ferrolanos extraviados les costó encontrar la capilla, pero llegaron; casi cincuenta personas. Al acabar la Misa fuimos al CM La Estila a comer. Tuvimos que traer mesas  y sillas de Senra porque no cabíamos todos en la alargada sala. Cada uno hacíamos gala de la comida que habíamos traído y en pocos segundos ya se empezaba a oír la típica de “prueba esta empanada, está buenísima” o “esta tortilla se deshace en la boca, toma”. Ciertamente quedamos sorprendidos con la cantidad de gente y niños apiñados alrededor de cinco mesas que no daban abasto.

Poco tardaron los chavales en aburrirse y como un solo hombre salieron al campo de fútbol de la Estila. Los mayores se quedaron hablando tomando el café y el postre. A las 16:10 los padres y algún niño fueron de nuevo a la Catedral, pero esta vez para visitarla, guiados por un gran experto en la materia. Íbamos con la ilusión de bajar a las catacumbas, pero por un imprevisto no pudimos al final. Los que menos se quedaron con las ganas; los que más, con las piernas cansadas y satisfechos por una visita con un guía del más alto nivel, abandonaron la Catedral con la satisfacción de haber abrazado al Apóstol y de haber conocido algo más de la Catedral. Con una sonrisa y unas conversaciones propias de un paseo de diez minutos volvimos a La Estila, ávidos de merienda y asiento, eran las 18:00.

Mientras el Roiba-Senra acababa (final: 14-12), recogimos el campamento apurando los últimos trozos de tartas, bombones, empanadas, etc. Al final, satisfechos, pero con ganas de más, los ferrolanos se volvieron a su ciudad y los santiagueses pusimos punto y seguido a otro plan de sábado.

He visitado la Catedral muchísimas veces, pero nunca me la habían explicado así.

Un padre

Lo mejor, la comida y el fútbol  (eso es sinceridad)

Un niño (no diré el club)